3 Actitudes productivas: Optimismo, paciencia y proactividad

Actitudes productivas (I): Optimismo

Conseguir un estado mental adecuado es imprescindible para ser más productivo, los días grises nos restan efectividad, son perezosos, negativos, pesimistas…, así, una de las mejores actitudes para potenciar tu productividad es ser optimista.
Algunos estudios apuntan que los seres humanos somos optimistas por naturaleza, aunque esto se ve afectado por nuestro instinto de supervivencia, que, de un modo inconsciente, nos hace anticipar los problemas, reduciendo con ello este optimismo natural del que disponemos. Pero más allá de nuestra predisposición genética al optimismo o pesimismo, lo que está totalmente demostrado es que podemos entrenarnos mentalmente para mejorar nuestra actitud.
No es difícil, hay algunos consejos que te ayudarán a potenciar tu optimismo:

• Cambia tu pensamiento: pasa del problema a la solución, dedica energía a pensar en la solución, no la malgastes preocupándote o dándole vueltas al porqué ha pasado esto o lo otro.
• Confía en ti mismo: si no lo haces tú, ¿quien lo hará?. Casi siempre hay algo que tú puedas hacer, y si no lo hay… asume que no puedes hacer nada y deja de darle vueltas, céntrate en algo en que si puedas influir.
• Proyecta lo bueno: visualiza lo que puedes conseguir o aprender con cada situación complicada. Dependiendo del caso, también es bueno proyectar lo peor que te podría pasar y, muchas de las veces, acabarás viendo que no se va terminar el mundo, por muy fea que esté la situación en este momento.
• Prémiate: lo has hecho bien… pues date un premio o, simplemente, anímate a ti mismo…

Siguiendo mínimamente los anteriores puntos te sentirás más optimista, aunque, y antes de terminar, un aviso… como todo lo bueno, también hay un lado malo, el optimismo desenfrenado puede llegar a ser un problema ya que nos puede proporcionar una visión distorsionada de los acontecimientos, provocándonos problemas o haciéndonos asumir riesgos innecesarios.
En lo que a productividad se refiere, puede llevarnos a comprometernos en plazos no realistas, fijar objetivos demasiado ambiciosos, o bien, no medir correctamente las necesidades de cada tarea o proyecto. Por lo tanto, el optimismo es imprescindible para ser más productivo, pero no pierdas el norte.

Actitudes productivas (II): Paciencia

Es frecuente que se asocie la productividad con la capacidad para hacer muchas cosas y también a hacerlas rápidamente; esto nos pasa porque casi siempre pensamos en productividad industrial, donde es habitual relacionar los resultados obtenidos con el tiempo empleado para obtenerlos: cuanto menor sea el tiempo que lleve obtener el resultado deseado, más productivo es el sistema.
En realidad la productividad debe ser definida como un indicador de eficiencia que relaciona la cantidad de recursos utilizados con la cantidad de producción obtenida, y en esta ecuación, el tiempo, es un recurso más.
En productividad personal, el tiempo también juega un papel muy importante, es un recurso que siempre tenemos muy presente, nos parece el único y principal. Además, también es resultado, debido a que de forma consciente o inconsciente lo utilizamos como unidad de medida para valorar si nuestro sistema de productividad nos funciona o, ampliando la visión, si tenemos una buena calidad de vida. Tengo tiempo para todo: bien. No tengo tiempo para nada: mal.
Así pues, la percepción que tenemos sobre la relación entre el tiempo y la productividad juega en contra de una de las actitudes necesarias para ser productivo, que es tener paciencia.
Aparece un conflicto de conceptos, paciencia=lentitud vs. productividad=rapidez, pero eso no es así, es solo consecuencia de ciertos prejuicios que tenemos interiorizados y que nos llevan a penalizar la buena gestión de la paciencia en nuestra actividad diaria.
La paciencia es necesaria y es una actitud productiva porque te permite:

• Encontrar el momento ideal; conviene no precipitarse. Por ejemplo, es bueno esperar el momento óptimo para realizar cada tarea o para tomar una decisión (ojo con procrastinar)
• Encontrar la mejor manera para hacer las cosas; tomarte tu tiempo conocer los procesos, los métodos y las herramientas, debes dejar tiempo suficiente al proceso de aprendizaje.
• Cuando las cosas no salen como tu esperabas, no te enfades, ya que esto baja tu rendimiento. No tires nunca la toalla, ten paciencia, analiza en que puedes mejorar.
• La productividad personal significa cambiar hábitos, muchos de ellos muy arraigados en ti, así que deberás de superar la frustración con la paciencia.

El dicho de ‘Vísteme despacio que tengo prisa’ es un buen resumen de lo que pretendo explicar, ser productivo no es hacer mucho y rápido, sino que es tener paciencia, hacer y aprender, será el propio proceso de aprendizaje que te hará ser más productivo y como más paciencia le pongas en este proceso, mas rápido serás, ni que te parezca contradictorio a primera vista.

Actitudes productivas (III): Proactividad

No podría terminar la serie sobre las actitudes productivas sin hablar de LA ACTITUD (en mayúsculas): la proactividad.
Ésta, popularizada por Stephen R. Covey en Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas, es clave tanto para afrontar los cambios necesarios para ser más productivo, como para maximizar tu productividad cada día. Pero aún va más allá, ya que también es imprescindible para que tu vida sea mucho más satisfactoria.
Resumiendo muchísimo, esta actitud consiste en no quedarse pasivo delante de la vida, debes tomar el control, coger la iniciativa y asumir tu responsabilidad para que las cosas fluyan hacia donde te has propuesto.
Por eso, en primer lugar, debes determinar cuál es tu propósito, porque si no sabes lo que quieres, no sabrás ni cómo empezar, después, se trata de ponerle energía, ganas y provocar movimiento. La resignación y las excusas son enemigos de la productividad, en cualquier momento o situación, debes poner de tu parte, no debes eludir tu responsabilidad.

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