¿Es el coworking la nueva incubadora?

El concepto de incubadora de negocios nació en una vieja fábrica seccionada para hospedar muchas pequeñas compañías, incluyendo un criadero de pollos. Las incubadoras de hoy en día están enfrentando retos, especialmente aquellas que subsisten gracias a fondos públicos. Su estrategia de puertas-cerradas contrasta con la actitud abierta del coworking. Entonces, ¿El Coworking introduce una política de apertura para las incubadoras? ¿O es que los espacios de cotrabajo representan incluso una amenaza para el concepto de incubadora de negocios?

En este profundo análisis, los escritores Dave Bunnell y Jeannine van der Linden nos presentan una historia detallada de ambos, la incubación y el cotrabajo, y explican cómo han estado emergiendo híbridos de ambos conceptos. Ellos enviaron esta publicación como invitados a Deskmag:
Vivimos en un tiempo en el que los paradigmas pueden cambiar tan rápidamente que si pestañeas, te lo pierdes. Y seamos honestos. Los cambios ocurren.
Comencemos con algo de historia. Para aquellos que proporcionan la ‘incubación de negocios’ y para aquellos que lo reciben, así es como todo comenzó. Fue en 1959. La Muñeca Barbie recientemente había debutado. La economía de los Estados Unidos estaba en un apogeo histórico. Y así, en Batavia, Nueva York, un edificio conspicuo, tamaño bodega, permanecía completamente vacío.

Anteriormente fue una planta de Massey-Ferguson de 850,000 pies cuadrados —la instalación cerró sus puertas en el ‘56, elevando la tasa de desempleo local hasta un 20%. Una familia vecina, los Mancuso, compraron el edificio, después eligieron a un miembro de la familia, Joe Mancuso, dueño de una ferretería local, para revertir la situación. Después de tratar muy duro, concluyó que encontrar un solo inquilino para todo ese espacio era “una locura.” Así que, la dividió en pequeños espacios. De esa manera, las empresas pequeñas y medianas pudieron pagar el costo.

Joe también proporcionó orientación y asistencia a sus inquilinos para reunir fondos como parte del paquete. Sus nuevos y variados clientes incluían una organización caritativa, una bodega y (por supuesto…) una compañía criadora de pollos. Se decía que las gallinas estaban por todas partes.
“Pasábamos mucho tiempo fuera, tratando de despertar el interés entre los inversores y atraer compañías al centro,” dijo una vez al NBIA Review, “así, que, a manera de broma, por todos los pollos que había, comenzamos a llamarla ‘La Incubadora.’” La Incubadora de Negocios había nacido.

La incubadora nació como una solución familiar, no como una escuela para empresas

Ahora, a muchos les gustaría pensar que la “incubadora” fue el resultado del pensamiento revolucionario de la Wharton School of Business o quizás del MIT. Para nada. Fue simplemente la inteligente solución de una familia para convencer a inquilinos no-demasiado grandes para que se mudaran en su gigantesco edificio. Pero sí… se robó su apodo de la crianza de pollos.

La Incubadora de Negocios se ha convertido desde entonces en la referencia para las empresas nuevas en crecimiento. De hecho, el modelo puede ahora encontrarse alrededor de todo el mundo. Esos pollos de 1959 podrían estar pavoneándose orgullosos hoy en día.

Más adelante, en el 2005, un innovador concepto de lugar de trabajo con un nombre menos pegajoso nació. Brad Neuberg abrió el primer “espacio de coworking” en San Francisco. Al expresar la idea, tomó prestado el término, “coworking,” usado por primera vez por Bernie DeKoven allá en 1999 para describir el hecho de “trabajar colaborativamente” en un espacio en línea. Excepto, que lo que Brad añadió fue espacio real, presencia física y la interacción personal tan necesaria para el desarrollo de confianza humana.

‘Zonas de Cotrabajo’, el ‘cuarto lugar’

Coincidentemente, hoy en día, no es tan poco común para aquellos que trabajan en un espacio de cotrabajo el hacer solo eso: comunicarse y colaborar diariamente con otros en varios espacios de coworking, en línea, alrededor del mundo. De hecho, es así como este artículo fue escrito.

El coworking ha sido ascendido de un fenómeno único a un movimiento hecho y derecho. Del 2010 al 2011 el número de espacios de cotrabajo se elevó en todo el mundo hasta en un 100%. Si el coworking fuera un virus, se habría vuelto pandemia. Un cincuenta por ciento de ese crecimiento ocurrió en los Estados Unidos.
Parafraseando a Wikipedia: el cotrabajo es un estilo de trabajo que involucra a profesionales independientes que comparten un ambiente de trabajo; usualmente, en un “espacio de cotrabajo.” El concepto se ha vuelto cada día más atractivo para los profesionales que trabajan desde casa, emprendedores (tecnológicos y otros), empresarios y trabajadores independientes—todos aquellos que se enfrentan a la necesidad de trabajar en una relativa soledad.

Así que, ¿es el coworking la nueva incubadora? Sí y no. Tal vez, si la definición de “incubación” ha cambiado. ¿Cómo no podría? El automóvil de 1959 sobrevivió a los problemas que significaban sus altos alerones y el demasiado cromo y felizmente ha evolucionado a algo completamente diferente. La Muñeca Barbie ha pasado por muchas transformaciones de estilo. Y recuerda, la PC ni siquiera existía cuando la “Incubadora del ’59” nació.

No toda instalación de cotrabajo tiene que ser una incubadora. Sin embargo, puede ser el ambiente perfecto para muchos de los trabajadores nómadas de hoy en día – y para el “emprendimiento austero” en particular. Muchas incubadoras de negocios están ya sacando ventaja de esta megatendencia y los híbridos están comenzando a emerger. Como se puede ver aquí, quizás el término “emprendimiento” en sí mismo necesita ser redefinido. ¿Por qué no?

¿No es cualquier emprendedor solitario que inicia un nuevo emprendimiento de negocio? Nuestros cafés están llenos de ellos. Katie Couric de CBS le preguntó a Howard Schultz, CEO de Starbucks, “¿Cuándo mira a su alrededor en un Starbucks, qué es lo que ve?”

“Veo un profundo sentido de comunidad,” responde Schultz. “Hemos tenido la intención, día con día, de realmente construir un tercer lugar, intermedio entre el hogar y el trabajo.”
Aún así, ni Katie ni Howard pudieron haber previsto un innovador “cuarto lugar.” Una nueva dimensión llamada (¿puedes adivinar?…) “la zona de cotrabajo.”

“El Cotrabajo nunca reemplazará completamente a la incubadora de negocios”

Jeremy Neuner es cofundador & (r)evolucionario en jefe de NextSpace, una compañía de coworking en California, que cuenta con cuatro impresionantes ‘espacios’ en Santa Cruz, San Jose, San Francisco y Los Angeles. En una entrevista para este artículo, él dijo:

“El Coworking nunca reemplazará completamente a la incubadora de negocios. Además, las incubadoras en sí mismas están enfrentándose a nuevos retos hoy en día, ya que muchas de ellas existen con base en dinero público únicamente. Y en medio del estado actual de la economía, se está volviendo más difícil el proveer resultados cuantificables en cuanto a crecimiento que sean sostenibles con respecto a gastos o creación de empleos. En donde el cotrabajo redefine la creación de empleos. El profesional independiente ha, de hecho, creado un empleo: el propio. ¿Y después? Si la expansión produce 1 o 4 posiciones más, esas son, también, empleos.”

Neuner sigue apuntando: “…Las personas que cotrabajan han llegado a la conclusión de que el ‘empleo de por vida’ simplemente ya no existe. Así que ahora que están trabajando en crear su propio empleo y futuro. ¿Sabes? Existe el mito que dice que aquellos que trabajan en espacios de coworking son menos tenaces que aquellos que trabajan en, digamos, una incubadora. Pero nunca hemos visto un grupo de gente más dedicada y trabajadora que aquellos en nuestros espacios de cotrabajo. Es inspirador.”

Así que, ya sea que el crecimiento sostenible se manifieste a través de los rigores de la incubación o a través de la vibra comunitaria del coworking – el valor es todavía la clave. No hay lugar para los débiles de corazón en la economía innovadora de hoy en día. Y, ciertamente, no hay lugar para gallinas

Co-escrito por: Dave Bunnell y Jeannine van der Linden. Dave es el Director Ejecutivo de un nuevo Espacio de Coworking: Dream Team Consortium, que funciona en el área de Greater Lowell/Lawrence en Massachusetts. Jeannine es dueña de Kamer52, un Espacio de Coworking en Oosterhout en los Países Bajos.